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Se ha celebrado la primera edición de reconocimientos Mamia para visibilizar el trabajo de las mujeres en la gastronomía vasca

mamia sariak

El encuentro, organizado por Mantala Basque Gastronomy y BERRIA en Basque Culinary Center, ha reunido a cerca de 100 invitadas en torno a una jornada dedicada a reconocer trayectorias, saberes y aportaciones de mujeres del sector.

Bajo el proyecto Mamia, Mantala celebró ayer en Basque Culinary Center la primera edición de sus reconocimientos, una cita creada para poner en valor el trabajo, el conocimiento y la trayectoria de mujeres que forman parte de la gastronomía vasca. El encuentro, organizado por Mantala Basque Gastronomy y BERRIA, reunió a cerca de 100 invitadas en un formato cercano, cuidado e íntimo, con las asistentes sentadas en torno a diferentes mesas, compartiendo una merienda y situando las voces de las mujeres en el centro.

Bajo la idea de mirar a la “mamia”, al núcleo, a la esencia, de la gastronomía vasca, la jornada dio continuidad al camino iniciado en 2024 con la publicación del libro Mamia, que recogió las historias, voces y aportaciones de 50 mujeres vinculadas al sector. La primera edición de estos reconocimientos nace con la voluntad de seguir ampliando ese relato y de visibilizar a muchas otras mujeres que, desde lugares diversos, sostienen y construyen la gastronomía vasca cada día.

La jornada contó con la bienvenida institucional de Joxe Mari Aizega, director general de Basque Culinary Center, y Amagoia Mujika, directora de BERRIA. Posteriormente, la música de Iñar Sastre y Danaé Riaño acompañó el inicio del encuentro, que también incluyó testimonios de las mujeres que hicieron posible la merienda compartida: Ainara Abasolo, de Irrika Gluten Free; Maite Retolaza, de Oiharte Sagardotegia y presidenta de Euskal Sagardoa Jatorri Deitura; Paula Ostolaza, de Gañeta Txakolindegia; Ziortza Lopez, de Soloitza Gaztandegia; y Lidia Olaizola, de Kaia Kaipe.

El objetivo de este formato fue poner sobre la mesa no solo los productos, sino también las historias, los oficios, las decisiones y las miradas que hay detrás de cada uno de ellos. Pan, dulces, sidra, txakoli, queso y atún sirvieron como punto de partida para hablar de origen, trabajo, transmisión y territorio.

Cinco reconocimientos para ampliar el relato de la gastronomía vasca

En esta primera edición, Mamia reconoció a cinco mujeres y colectivos por su aportación a la gastronomía vasca desde ámbitos distintos: el territorio, el baserri, el vino, la sala, la comunidad y la cocina vinculada al medio rural.

El reconocimiento Lurraldearekiko konpromisoa fue para Nagore Etxebarriarteun Jauregibarria, de García de Olano Upategia, por su trayectoria en la gestión, profesionalización y proyección de una bodega familiar de Arabako Errioxa. Su trabajo ha contribuido a llevar los vinos de Laguardia y Paganos a nuevos mercados y a reforzar la presencia del producto del territorio en otros contextos.

El reconocimiento Ibilbide oparoa, Erroa fue para Marije Insausti Onda, de Iztueta Esnekiak, por una vida vinculada al caserío, la leche y el territorio. Su trayectoria representa la transmisión de un saber ligado al baserri y la capacidad de unir tradición e innovación a través de productos artesanos, nuevas elaboraciones y visitas que acercan a la ciudadanía el origen de los alimentos.

El reconocimiento Gastronomia gizarteratzea fue para Maider Larrañaga Zubillaga, sumiller y hostelera de Arteaga Landetxea, por su labor acercando el mundo del vino y la gastronomía al público desde la sala. A través de su trabajo, Maider no solo sirve vino: lo cuenta, lo contextualiza y acerca a la mesa las personas, paisajes y decisiones que hay detrás de cada botella.

El reconocimiento Sarea ehuntzea / Komunitatea fue para el equipo de sala de Hika Gastronomikoa, integrado por Ana Isabel Etxeberria Otaegi, Mila Ugartemendia Zuriarrain, Arantxa Zubia Etxezarreta, Elba Amores Constante, Sana Eddardi Zindin y Naroa Iraola Arregui. El galardón puso en valor el trabajo de sala, la comunidad y la capacidad de conectar el caserío, la cocina y el comensal desde la cercanía, el cuidado y la profesionalidad.

Por último, el reconocimiento Lurraldeari lotutako sukaldaritza fue para Beatriz Pascual, cocinera de Almazen Salinas, en Salinas de Añana, por desarrollar una cocina ligada al territorio desde un proyecto propio en el medio rural. Su trabajo muestra que la gastronomía vasca también se construye en los pueblos pequeños, en el paisaje, en el producto cercano y en la relación cotidiana con la comunidad.

Los reconocimientos fueron entregados por Amaia Barredo, consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco.

Una reflexión sobre mujeres, memoria y relato

Además de los reconocimientos, el encuentro contó con una intervención de Isabel Jaurena, coordinadora de Sociedad de BERRIA, que compartió una reflexión sobre la presencia de las mujeres en el relato de la gastronomía vasca. Su intervención puso el foco en una pregunta central para Mamia: cómo se ha contado la historia de la gastronomía, quiénes han aparecido en ese relato y quiénes han quedado en segundo plano, a pesar de haber sostenido durante años el trabajo, el conocimiento y la transmisión.

La jornada finalizó con la intervención de Amaia Barredo y con una última pieza musical de Iñar Sastre  y Dánae Riaño, cerrando un encuentro concebido no solo como una entrega de premios, sino como un paso más en un camino de reconocimiento, visibilización y construcción colectiva.

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